Te vi luchar con denodado brío
con la fuerza tenaz que impulsa al viento,
pero tu barca iba a sotavento
y fue inútil luchar, amigo mío.
Tu amistad fue un torrente, como el río
que en nuestro Ixcuintla canturrea contento,
pues fuiste un sol en ancho firmamento
y experto capitán de tu navío.
Tu alma es un Ave que hoy emprende el vuelo
para llegar al celestial paraje
donde moran los justos en el cielo.
Marchas dejando tu mortal ropaje,
y en medio del dolor, es nuestro anhelo
que Dios Nuestro Señor guíe tu viaje.
Tepic, Nayarit, 2 de febrero de 2023.
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